Activando la retina
Todo comienza, desde muy temprano, allí sentada en la butaca cubierta de un vibrante terciopelo rojo, con mis piernitas flotando y mis pies, que no llegan a tocar el piso, danzando al péndulo del misterio. Expectante, al interior de una caja negra se abre el
telón y comienza la magia. Desde ese momento teatral de la infancia intento buscar mi lugar de observadora, a través de sensaciones perceptivas, un agradable esfuerzo que va desde abrir mis pupilas al extremo de lo posible, gigantes, desafiantes, hasta abrir todas mis ventanas creativas.
